Memorizar la fórmula del volumen de un cilindro es aburrido. Pero diseñar un cilindro en la computadora, ajustar su radio, mandarlo a imprimir y tenerlo en tus manos media hora después... eso es inolvidable.
El diseño y la impresión 3D se están convirtiendo en el estándar no solo en las clases de robótica, sino como herramientas transversales para matemáticas, física y arte.
La democratización del software 3D
Hace diez años, modelar en 3D requería computadoras de miles de dólares y meses de entrenamiento en softwares industriales. Hoy, plataformas en la nube permiten a niños de 10 años sumar y restar sólidos geométricos (geometría constructiva de sólidos) desde una Chromebook básica.
Prototipado rápido escolar
Cuando un alumno diseña un chasis para su robot y descubre que los agujeros para los tornillos quedaron muy pequeños, aprende una lección invaluable sobre tolerancias y precisión. Vuelve al diseño, ajusta milímetros, e imprime de nuevo. Este ciclo de iteración rápida imita el mundo real de la ingeniería.
Costo vs Beneficio: Una impresora 3D básica hoy cuesta menos que un smartphone de gama media. El retorno de inversión en el entusiasmo y comprensión de los alumnos es altísimo.